Puente histórico de la Celerino Manzanares cada día se desmorona más.

El pasado 3 de agosto el legendario e histórico puente de la colonia Celerino Manzanarez, del municipio de Tlaquiltenango celebró sus 402 años.

Las condiciones de este emblemático puente conocido por el nombre de su colonia o por el de Santo Domingo, representa día con día un riesgo para la población que, aunque temerosa, pasa, con el riesgo que representa.

Comunica a las calles Andrés Núñez y Jesús Cerrillo.

En estos cuatro siglos, había soportado toda suerte de fenómenos naturales, como sismos y crecientes del río Yautepec, hasta que llegó el terremoto del 19S, que lo dejó en mal estado y cada día, dicen los vecinos, se deteriora más.

La señora Carmen García, quien toda la vida ha vivido en esta colonia, dijo lamenta que las autoridades no lo reparen, ya que es una necesidad, ya que de un lado, las combis pasan cada cinco minutos y por el otro, cada dos horas.

Dijo tener miedo de que se caiga pero que nos les queda de otra más que aguantarse.

A su vez el señor Clemente de la Cruz García manifestó que ya son más de 50 años viviendo en la colonia y que ya se acostumbraron a pasar por el puente que cada día se deteriora más y mencionó que ya hubo reunión con los vecinos donde se habló de que ya había dinero para su reconstrucción

Y es que para los vecinos es muy cómodo por las distancias, ya que tienen que cruzarlo diario y varias veces al día sobre todo por la primaria y el Jardín de Niños.

El ayudante de esta colonia Armando Silva Tapia declaró que se ha reunido junto con la administración del municipio y el INAH y dijo que ya está aprobado para su primer etapa el monto para su restauración de 1 millón 800 mil pesos y la segunda etapa con la misma cantidad. Por lo que se tiene que empezaran los trabajos en un mes y medio

La historia de este puente de piedra que data de 1617 de la hoy nombrada colonia; se dice que metieron de cabeza a trabajadores indígenas en los cimientos, para que sirvieran de vigilantes y es por eso que el puente no se cae, por muy grande que sea la creciente del río.

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